¿Alguna vez te has preguntado por qué se te hace agua la boca al pensar en tu comida favorita? O ¿por qué sientes la boca seca después de un largo día? La respuesta a estas preguntas se encuentra en una pequeñas pero poderosas glándulas llamadas glándulas salivales. 

En este artículo, exploraremos en profundidad el fascinante mundo de las glándulas salivales. Descubriremos cómo funcionan estas glándulas, cuáles son sus principales funciones y qué ocurre cuando algo sale mal. 

¿Qué son las glándulas salivales y dónde se encuentran?

Las glándulas salivales son pequeñas estructuras que se encuentran en la boca y sus alrededores. Su función principal es producir saliva, un líquido claro y viscoso compuesto principalmente de agua, enzimas y minerales. La saliva cumple diversas funciones en nuestro organismo, como facilitar la masticación, la deglución y la digestión de los alimentos. 

Las glándulas salivales se encuentran ubicadas en diferentes partes de la boca y la cabeza. Aunque existen cientos de glándulas salivales menores distribuidas por toda la mucosa oral, las más importantes y grandes son las siguientes: 

  • Glándulas parótidas: son las más grandes y se localizan frente a cada oreja, debajo del conducto auditivo externo. 
  • Glándulas submandibulares: se encuentran debajo de la mandíbula, en el suelo de la boca. 
  • Glándulas sublinguales: son las más pequeñas y se ubican debajo de la lengua. 

¿Cuál es la función de las glándulas salivales? 

Las glándulas salivales son pequeñas fábricas que trabajan incansablemente para producir la saliva, un líquido esencial para nuestra salud bucal y digestiva. Aunque pueda parecer simple, la saliva cumple una gran variedad de funciones en nuestro organismo. 

  • Humedece la boca y los alimentos: esto facilita la masticación y la deglución, haciendo que comer sea un proceso más cómodo y eficiente. 
  • Inicia la digestión: la saliva contiene enzimas, como la amilasa, que comienzan a descomponer los carbohidratos presentes en los alimentos. 
  • Protege los dientes: la saliva ayuda a mantener los dientes limpios al neutralizar los ácidos producidos por las bacterias que causan la caries. Además, fortalece el esmalte dental gracias a la presencia de minerales como el calcio y el fosfato. 
  • Lubrica la boca: permite un movimiento suave de la lengua y los labios, facilitando el habla y la masticación. 
  • Facilita la percepción del gusto: los alimentos se disuelven en la saliva, lo que permite que las papilas gustativas detecten los sabores. 
  • Contiene anticuerpos: la saliva actúa como una primera línea de defensa contra las bacterias y los virus, ayudando a prevenir infecciones en la boca. 
  • Regula el pH de la boca: mantiene un pH óptimo en la cavidad oral, lo que ayuda a prevenir el crecimiento de bacterias dañinas. 

Problemas comunes asociados a las glándulas salivales

Las glándulas salivales producen saliva, esencial para la digestión, protección dental y lubricación bucal. Sin embargo, estas glándulas pueden presentar problemas que afectan tanto a la salud bucal como el bienestar general. A continuación, describiremos algunos de los problemas más comunes que afectan a las glándulas salivales: 

Sialolitiasis (cálculos salivales)

Los cálculos salivales son depósitos minerales que bloquean los conductos de las glándulas, causando dolor e hinchazón, especialmente al comer. Esto puede ocurrir principalmente en las glándulas submandibulares y puede llevar a infecciones si no se trata. 

Infecciones en las glándulas salivales (sialadenitis) 

La sialadenitis es una infección bacteriana o viral de las glándulas, más común en personas con baja producción de saliva. Sus síntomas incluyen dolor, hinchazón, fiebre y, en casos graves, pus. Una de las infecciones más conocidas es la parotiditis o paperas, que afecta las glándulas parótidas. 

Xerostomía (boca seca)

La xerostomía ocurre cuando las glándulas no producen suficiente saliva, causando sequedad bucal. Esto puede ser resultado de medicamentos, radioterapia, deshidratación o enfermedades autoinmunes. La boca seca puede aumentar el riesgo de caries, infecciones y dificultad al hablar y masticar. 

Síndrome de Sjögren

El síndrome de Sjögren es un trastorno autoinmune que afecta principalmente a las glándulas salivales y lagrimales, causando sequedad en la boca y en los ojos. Esta enfermedad reduce notablemente la producción de saliva, lo cual puede llevar a problemas dentales graves y molestias constantes. Este síndrome suele ir acompañado de fatiga y dolores en las articulaciones, y requiere un enfoque multidisciplinario para su tratamiento. 

Quistes y tumores

Los quistes en las glándulas salivales suelen formarse por obstrucciones y son generalmente benignos, pero algunos tumores pueden ser malignos. Estos aparecen como bultos visibles en el cuello o cerca de la oreja y requieren evaluación médica para determinar el tratamiento adecuado. 

Sialoadenosis

La sialoadenosis es un agrandamiento no doloroso de las glándulas salivales, común en personas con condiciones como diabetes, trastornos alimenticios o consumo crónico de alcohol. Aunque no causa dolor, provoca hinchazón visible en ambas mejillas. 

¿Cómo cuidar tus glándulas salivales?

Mantener sanas las glándulas salivales es fundamental para una buena salud bucal y general, ya que son responsables de producir saliva, la cual protege dientes y encías, facilita la digestión y mantiene la boca lubricada. A continuación, describiremos algunas recomendaciones para cuidarlas de manera efectiva: 

Mantén una hidratación adecuada

Beber suficiente agua es clave para estimular la producción de saliva y evitar la sequedad en la boca. La deshidratación puede reducir el flujo salival, lo que afecta el funcionamiento de las glándulas salivales y aumenta el riesgo de infecciones y caries. 

Cuida tu alimentación

Una dieta balanceada que incluya frutas, verduras y alimentos ricos en vitamina C favorece el buen funcionamiento de las glándulas salivales. Alimentos como cítricos, zanahorias y pepinos ayudan a estimular la producción de saliva. Además, evitar alimentos excesivamente salados y procesados contribuye a evitar la boca seca y mantener las glándulas en buen estado. 

Mantén una buena higiene bucal

Cepillarse los dientes y usar hilo dental a diario ayuda a prevenir infecciones y mantener sanas las glándulas salivales. También es recomendable usar enjuague bucal sin alcohol, ya que el alcohol puede causar sequedad en la boca. 

Evita el consumo de tabaco y alcohol

El tabaco y el alcohol resecan las glándulas salivales y afectan su función. Reducir o eliminar el consumo de estas sustancias ayuda a mantener el flujo de saliva normal y a evitar problemas como la xerostomía (boca seca). 

Mastica chicle sin azúcar

Masticar chicle sin azúcar estimula la producción de saliva y ayuda a mantener la boca húmeda. Es una opción útil para quienes experimentan sequedad bucal y puede contribuir a la limpieza de la boca entre comidas. 

Ejercicio de automasaje 

Realizar un suave masaje en el área de las glándulas salivales (ubicadas bajo la lengua, en las mejillas y debajo de la mandíbula) ayuda a estimular el flujo salival. Esto es precisamente útil en personas que tienen glándulas inflamadas o han experimentado una disminución en la producción de saliva. 

Consulta regularmente a tu dentista

Las visitas regulares al dentista permiten detectar a tiempo cualquier anomalía en las glándulas salivales, como obstrucciones o infecciones. Si experimentas síntomas como sequedad constante, dolor o hinchazón en la boca, consulta a un profesional para recibir un diagnóstico adecuado.

Controla el estrés 

El estrés puede afectar el flujo salival y, en casos prolongados, contribuir a problemas como el bruxismo (rechinar los dientes) que indirectamente afecta la salud de las glándulas salivales. Practicar técnicas de relajación como el yoga o la meditación puede ayudarte a mantener el estrés bajo control y a cuidar mejor de tu salud bucal. 

Odontóloga - Directora Clínica Licenciada en Odontología por la Universidad Europea de Madrid. Máster oficial en Endodoncia Avanzada, Universidad Europea de Madrid. Diplomada en Cirugía Bucal, Universidad Complutense de Madrid.