¿Te han realizado una endodoncia y el diente ha vuelto a doler con el paso del tiempo? ¿Notas molestias persistentes en una pieza que ya fue tratada? Es posible que necesites una reendodoncia, es decir, volver a tratar los conductos radiculares de un diente que no ha cicatrizado correctamente o que ha sufrido una nueva infección.
En la Clínica Dental Dra. Irene Borro (Madrid), tratamos estos casos con precisión y tecnología avanzada. La reendodoncia permite conservar dientes que, de otro modo, tendrían que extraerse. A continuación, te explicamos qué implica este tratamiento, cuándo está indicado y qué resultados puedes esperar.
¿Qué es una reendodoncia?
La reendodoncia (o retratamiento endodóntico) es un procedimiento dental que consiste en retirar el material de una endodoncia previa, volver a limpiar el sistema de conductos y sellarlo nuevamente de forma hermética.
Es una solución conservadora indicada cuando un tratamiento de conductos ha fallado o se ha reactivado una infección. Gracias a los avances en técnicas de retratamiento, es posible salvar un diente previamente endodonciado y evitar su extracción.
¿Por qué puede fallar una endodoncia?
Aunque la tasa de éxito de una endodoncia es muy alta, existen factores que pueden comprometer el resultado a largo plazo. Las principales causas por las que puede ser necesaria una reendodoncia son:
1. Sellado incompleto del sistema de conductos
En algunos casos, la anatomía radicular es compleja y puede pasar inadvertido un conducto o ramificación que quede sin tratar.
2. Fractura radicular
Una grieta o fisura en la raíz puede permitir la entrada de bacterias, generando un proceso infeccioso que requiere retratar el diente.
3. Filtración coronal
Si la restauración del diente (empaste o corona) no se realiza correctamente, puede filtrarse placa bacteriana hacia el interior, reinfectando los conductos.
4. Caries nueva en la zona tratada
Una caries secundaria puede afectar al diente previamente endodonciado y desencadenar una nueva infección.
5. Tecnología antigua o limitaciones técnicas
Algunas endodoncias realizadas hace años pueden no haber contado con microscopio, CBCT u otros recursos actuales, lo que aumenta el riesgo de tratamiento incompleto.
Síntomas que pueden indicar la necesidad de una reendodoncia
Los signos clínicos más comunes que alertan de la necesidad de un retratamiento endodóntico son:
Dolor al masticar o presionar el diente.
Sensibilidad prolongada al frío o al calor.
Inflamación en la encía o aparición de una fístula (granito).
Mal sabor de boca persistente.
Oscurecimiento progresivo del diente.
Lesión ósea visible en radiografías o TAC.
Incluso si no hay dolor, una endodoncia fallida puede detectarse en revisiones periódicas. Por eso es importante acudir a tu clínica dental si notas cualquier cambio en una pieza tratada.
¿Cómo se realiza una reendodoncia?
El procedimiento de reendodoncia es más complejo que una primera endodoncia, ya que implica eliminar materiales existentes (como gutapercha, cementos o postes) y tratar una zona posiblemente inflamada o infectada. El proceso incluye:
1. Diagnóstico con imagen avanzada
En nuestra clínica utilizamos radiografía digital y CBCT 3D para localizar con precisión la causa de la infección.
2. Acceso al interior del diente
Se realiza una apertura controlada en la corona para acceder a los conductos radiculares. Se coloca dique de goma para aislar el campo operatorio.
3. Eliminación del material anterior
Con ayuda de microscopio dental y ultrasonido, se retira cuidadosamente el material previo, incluyendo posibles postes o pernos.
4. Limpieza y desinfección profunda
Se limpian de nuevo los conductos con sistemas rotatorios y desinfectantes activados para erradicar cualquier resto bacteriano.
5. Obturación tridimensional
Una vez limpio, el sistema radicular se vuelve a sellar herméticamente con materiales biocompatibles de última generación.
6. Restauración definitiva del diente
En la mayoría de los casos, se reconstruye el diente con refuerzo interno (perno de fibra) y una corona dental que lo proteja a largo plazo.
Diferencias entre reendodoncia y apicectomía
Ambas técnicas están indicadas para tratar infecciones en dientes endodonciados, pero son intervenciones distintas:
Reendodoncia: se accede al diente desde la corona, limpiando y retratando los conductos internamente.
Apicectomía: se accede desde el hueso (quirúrgicamente) para eliminar la punta de la raíz infectada.
En la mayoría de casos, la reendodoncia es el primer paso, y solo se opta por una apicectomía si el retratamiento no es viable o no da resultados.
¿Es doloroso el procedimiento?
No. La reendodoncia se realiza con anestesia local, por lo que el paciente no siente dolor. Puede haber una ligera molestia durante las horas posteriores, fácilmente controlable con medicación pautada por el odontólogo.
¿Cuál es su tasa de éxito?
Gracias al uso de tecnología moderna y técnicas de retratamiento avanzadas, la reendodoncia tiene una tasa de éxito elevada, sobre todo cuando se realiza en clínicas especializadas como la nuestra.
Según la Asociación Americana de Endodoncia (AAE), este procedimiento ofrece una alta probabilidad de conservar el diente natural de forma segura y predecible cuando se realiza adecuadamente.
¿Qué ocurre si no se realiza la reendodoncia?
Ignorar una infección activa en un diente ya tratado puede provocar:
Dolor crónico.
Abscesos o quistes en el hueso.
Pérdida ósea en la zona.
Extracción del diente como única alternativa.
Cuanto antes se actúe, más posibilidades hay de conservar la pieza.
La reendodoncia puede salvar tu diente
La reendodoncia es una opción segura, conservadora y eficaz para recuperar dientes con tratamientos previos que han fallado. No ignores el problema: si sientes molestias o notas cambios en un diente endodonciado, ven a vernos.
📍 En la Clínica Dental Dra. Irene Borro te ofrecemos un diagnóstico preciso y tratamiento personalizado para que puedas conservar tu diente natural el mayor tiempo posible.





