La salud bucal es esencial para nuestro bienestar general, y lo que comemos desempeña un papel crucial en ello. Desde la infancia hasta la edad adulta, los alimentos que consumimos pueden influir en la fortaleza de nuestros dientes, la salud de nuestras encías y la prevención de enfermedades bucodentales.
En este artículo, hablaremos detalladamente de los mejores y peores alimentos para la salud de tus dientes, ofreciéndote información clave para mantener una sonrisa radiante y una boca sana. Aprenderás cómo algunas elecciones alimenticias pueden fortalecer el esmalte dental, prevenir la caries, y promover la salud de las encías, mientras que otras pueden erosionar el esmalte, causar caries y contribuir al deterioro dental. ¡Descubre qué alimentos pueden marcar la diferencia en tu salud dental a largo plazo!
Alimentos que debes evitar o moderar
- Golosinas y dulces: La sacarosa o azúcar común es el causante de que las bacterias produzcan ácidos y por consiguiente caries.
Por lo general, consumimos mucho más azúcar del que necesitamos, por lo que debemos reducir la cantidad. No obstante, si nos damos un capricho, debemos cepillarnos los dientes nada más comerlo, beber agua y tomar chicles o caramelos con xilitol para evitar la proliferación de las bacterias.
- Snacks basados en almidón: Es uno de los alimentos más peligrosos para la salud bucal, ya que la población no los asocia fácilmente con las caries. Es frecuente que contengan sacarosa aunque su sabor sea más bien salado.
Además algunos alimentos son muy duros y responsables de fracturas dentales o de heridas en la encía o el paladar, como las palomitas o los kikos.
- Refrescos o zumos industriales y bebidas energéticas: Las bebidas gaseosas especialmente, aunque también las isotónicas, tienen diversos ácidos (carbónico, cítrico, fosfórico) muy agresivos y capaces de disolver progresivamente el esmalte.
Es habitual tomar pequeños sorbos cuando hacemos ejercicio, lo que incrementa le tiempo de contacto con los dientes y aumenta el riesgo de erosión dental y caries. Es recomendable sustituir este tipo de bebidas por agua o, al menos, beber agua o leche después de ellas.
- Cítricos: Su ácido es el responsable de la erosión del esmalte o de la exposición de túbulos dentinarios (estructuras cilíndricas que se extienden por el espesor de la dentina), por lo que incluso se asocia a hipersensibilidad dental.
Si tomamos zumo de naranja, limón o cualquier otro cítrico, lo mejor es: tomarlos en zumo, con pajita y no cepillarnos los dientes nada más tomarlos (dejar media hora) o contrarrestar su acidez con un lácteo después de consumirlos.
- Fruta deshidratada: En su proceso de desecación, aumentan su acidez, a la vez que mantienen su azúcar natural (fructosa). Además la industria les añade azúcar para mejorar su sabor y color.
- Vinagre: Ese mismo ácido que nos lleva a entornar los ojos cuando nos pasamos con el vinagre, el acético, es el mismo que contribuye al deterioro del esmalte.
Es preferible emplear vinagres muy líquidos que las reducciones.
- Vino: Sus taninos se encuentran entre los que más pueden manchar y teñir los dientes. Tampoco se salva el vino blanco, porque si bien no tiene esta capacidad de manchar, es bastante más ácido.
- Alcohol: Afecta indirectamente ya que deshidrata la boca y reduce la capacidad defensiva de la saliva. Además, un consumo excesivo aumenta las probabilidades de sufrir cáncer de boca.
Los que sí son buenos para tus dientes
- Leche y yogures: Todos los productos lácteos son una importante fuente de calcio, elemento indispensable para la reparación del esmalte dental. Son sustancias básicas que contrarrestan el efecto de los ácidos en la boca y ayudan frente a la caries y la erosión dental.
- Queso: Tiene un alto contenido en caseína, una fosfoproteína con capacidad remineralizante.
Los mejores quesos son los duros porque nos obligará a masticarlos bien y aumentará el tiempo que los tenemos en la boca, ampliando sus efectos y la estimulación salivar.
- Chicles y caramelos sin azúcar y con xilitol: Cualquier cuerpo en la boca provoca un aumento de la salivación, algo muy beneficioso para lubricar y proteger tanto los dientes, las encías y la mucosa.
El xilitol, tiene importantes efectos anticariogénicos y bacteriostáticos, reduciendo las bacterias orales y disminuyendo la formación de placa bacteriana.
- Agua: Si no estamos bien hidratados, nuestro organismo ahorrará agua y generará menos saliva.
- Frutos secos y semillas: Ricos en vitaminas y minerales, entre ellos, el magnesio. Cuanto menos procesados, mejor. Crudos o tostados, por supuesto, sin azúcar o miel.
- Frutas y verduras de hoja verde: Constituyen una importante fuente de calcio y, en especial, de fibra. Requieren una masticación más prolongada que aumenta la formación de saliva y su capacidad de aclaramiento. Lo ideal es que estén lo menos cocinadas posible.
- Frutas y verduras crudas: Una manzana al día mantiene sanos tus dientes y encías.
- Comer fruta o verdura de textura consistente tiene un «efecto barrido» sobre la placa bacteriana: Limpia los dientes y contribuye a que las encías no se inflamen.
- Té: Nos hidrata y también nos aporta flúor y polifenoles, con acción antibacteriana. El verde es el más recomendable. La única pega, es que, debido a sus antioxidantes, mancha con facilidad los dientes, pero con una correcta higiene bucodental diaria y limpiezas profesionales periódicas podremos disfrutar de él con tranquilidad.
La relación entre alimentación y salud bucodental
La relación entre la alimentación y la salud bucodental es profunda y compleja. Los alimentos que consumimos no solo afectan nuestra salud general, sino también la salud específica de nuestra boca, dientes y encías. Una dieta equilibrada y rica en nutrientes es fundamental para mantener la salud oral, ya que proporciona los nutrientes necesarios para fortalecer el esmalte dental, mantener las encías saludables y prevenir enfermedades bucodentales como la caries y la enfermedad periodontal.
Los alimentos ricos en calcio, como los productos lácteos, fortalecen el esmalte dental y ayudan a prevenir la erosión. Las frutas y verduras frescas, ricas en fibra y antioxidantes, estimulan la producción de saliva, que es crucial para neutralizar los ácidos y eliminar los restos de alimentos de la boca. Por otro lado, los alimentos azucarados y carbohidratos refinados pueden alimentar las bacterias que causan caries y contribuir al desarrollo de placa dental.
Además, el hábito de consumir bebidas ácidas o alimentos ácidos en exceso puede erosionar el esmalte dental, aumentando el riesgo de sensibilidad dental y caries. Por lo tanto, es importante mantener un equilibrio en la dieta y limitar la ingesta de alimentos y bebidas que puedan dañar los dientes.
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