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La onicofagia, también conocida como el hábito de morderse las uñas, es una conducta que puede tener un impacto significativo en tu salud bucodental y general. En este artículo, exploraremos en detalle qué es la onicofagia, las causas detrás de este hábito, las consecuencias negativas para tu salud bucodental y las opciones de tratamiento disponibles para superar este comportamiento dañino.

¿Qué es la onicofagia? 

La onicofagia es un término médico que se refiere al acto compulsivo de morderse las uñas de los dedos. Este hábito puede variar en gravedad, desde una simple mordida ocasional hasta un comportamiento crónico y destructivo que puede dañar tanto las uñas como los dientes y las encías. La onicofagia es más común en niños y tiende a disminuir con la edad, pero también puede afectar a adultos.

Causas de la onicofagia 

La onicofagia puede tener múltiples causas, y su origen puede variar de una persona a otra. Algunas de las causas comunes incluyen:

  • Estrés y ansiedad: Uno de los desencadenantes más comunes de la onicofagia es el estrés y la ansiedad. Morderse las uñas puede ser una forma de liberar la tensión acumulada.
  • Aburrimiento: La falta de ocupación o momentos de ocio pueden llevar a la tentación de morderse las uñas como una actividad automática.
  • Imitación: Los niños a menudo imitan comportamientos observados en sus padres u otros adultos cercanos. Si un miembro de la familia muerde sus uñas, es más probable que los niños desarrollen el mismo hábito.
  • Necesidad oral: Algunas personas encuentran consuelo en actividades orales, como chuparse el dedo o morderse las uñas, desde la infancia y continúan con este hábito en la adultez.

Consecuencias de la onicofagia en la salud bucodental 

La onicofagia puede tener graves consecuencias para la salud bucodental, lo que la convierte en un hábito perjudicial que debe ser abordado. Estas son algunas de las consecuencias más comunes:

Desgaste del esmalte 

Uno de los efectos más evidentes de la onicofagia es el desgaste del esmalte dental. Cuando una persona se muerde las uñas, ejerce una presión constante sobre los dientes, lo que puede llevar al desgaste del esmalte dental, la capa protectora externa de los dientes. Este desgaste puede resultar en una mayor sensibilidad dental, ya que la capa de esmalte adelgazada expone la dentina, una parte más sensible del diente. Además, el esmalte desgastado puede dar lugar a bordes dentados y superficies irregulares que dificultan la limpieza dental adecuada, aumentando el riesgo de acumulación de placa y caries.

Caries 

La onicofagia también aumenta el riesgo de desarrollar caries dentales. Las uñas, albergando gérmenes y bacterias, pueden transferir microorganismos dañinos a la boca. Cuando estos microorganismos se combinan con los restos de comida y la placa dental en los dientes, pueden provocar la formación de ácidos que corroen el esmalte dental. Como resultado, los dientes se vuelven más vulnerables a la caries, lo que puede dar lugar a cavidades dolorosas y debilitantes si no se tratan a tiempo.

Infecciones y mal aliento 

El hábito de morderse las uñas también puede causar heridas pequeñas en la piel alrededor de las uñas y debajo de ellas. Estas heridas proporcionan puntos de entrada para bacterias y hongos, lo que puede llevar a infecciones locales. Estas infecciones pueden ser dolorosas y causar inflamación, enrojecimiento e incluso supuración. Además, las infecciones orales pueden contribuir al desarrollo de un mal aliento desagradable, lo que puede afectar negativamente las interacciones sociales y la autoestima.

Alteración de la articulación temporomandibular

La acción repetitiva de morderse las uñas también puede ejercer presión sobre la articulación temporomandibular (ATM). Esta es la articulación que permite abrir y cerrar la boca y mover la mandíbula de manera adecuada. La tensión y la presión constantes en la ATM pueden llevar a trastornos temporomandibulares, como el bruxismo o rechinar de dientes. Esto puede resultar en dolor facial, dolores de cabeza, dificultad para abrir y cerrar la boca y otros problemas relacionados con la mandíbula.

En resumen, la onicofagia es un hábito que puede tener graves consecuencias para la salud bucodental. El desgaste del esmalte dental, las caries, las infecciones orales y los trastornos temporomandibulares son algunas de las posibles complicaciones que pueden surgir como resultado de este comportamiento. Por lo tanto, es fundamental buscar formas de abordar la onicofagia y proteger la salud bucodental a largo plazo.

¿Cómo se trata la onicofagia?

El tratamiento de la onicofagia es fundamental para preservar la salud bucodental y general. Algunas de las estrategias y enfoques para tratar este hábito incluyen:

1. Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es un enfoque terapéutico efectivo para abordar la onicofagia. En esta terapia, un profesional de la salud mental trabaja en colaboración con el paciente para identificar las causas subyacentes de este hábito destructivo. Para alguien que se muerde las uñas debido al estrés o la ansiedad, la TCC se centra en comprender y gestionar estas emociones de manera más saludable.

El terapeuta ayudará al paciente a identificar los desencadenantes emocionales que llevan a la onicofagia y a desarrollar estrategias específicas para afrontar estos desencadenantes. Esto puede incluir aprender técnicas de manejo del estrés, como la relajación muscular progresiva o la resolución de problemas, para lidiar con situaciones estresantes de manera más constructiva. Además, se trabajará en la modificación de patrones de pensamiento negativos que puedan contribuir al comportamiento de morderse las uñas.

La TCC también se enfoca en establecer metas y recompensas para el paciente. Establecer objetivos alcanzables, como dejar de morderse las uñas durante un período específico, y recompensarse por alcanzar estos logros puede ser un motivador efectivo. A lo largo de las sesiones de terapia, el paciente aprenderá a reconocer y evitar situaciones desencadenantes y a desarrollar una mayor autoconciencia sobre su comportamiento.

2. Aplicación de esmalte amargo 

La aplicación de esmalte amargo es una estrategia práctica para desalentar la onicofagia. Estos esmaltes, disponibles en farmacias y tiendas especializadas, contienen sabores desagradables que hacen que las uñas tengan un sabor poco apetitoso. Cuando alguien intenta morderse las uñas, el sabor amargo actúa como un fuerte recordatorio para detener el comportamiento.

Para aplicar el esmalte amargo, simplemente se pinta sobre las uñas siguiendo las instrucciones del producto. Es importante ser constante en su uso para que funcione eficazmente. Con el tiempo, el individuo asociará la acción de morderse las uñas con el sabor amargo desagradable, lo que puede ayudar a romper el hábito.

Es importante destacar que, si bien el esmalte amargo puede ser una herramienta útil, suele ser más efectivo cuando se combina con otras estrategias, como la terapia cognitivo-conductual, para abordar las causas subyacentes de la onicofagia.

3. Técnicas de relajación

Las técnicas de relajación son un componente importante en el tratamiento de la onicofagia, especialmente cuando el estrés y la ansiedad son factores desencadenantes. Aprender y practicar técnicas de relajación puede ayudar a reducir la tensión emocional que conduce a la necesidad de morderse las uñas. Algunas de las técnicas útiles incluyen:

  • Meditación: La meditación implica la concentración en la respiración y la eliminación de pensamientos negativos. Esta práctica puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar la autoconciencia.
  • Respiración profunda: La respiración profunda y controlada puede calmar el sistema nervioso y reducir la respuesta al estrés. Practicar ejercicios de respiración profunda diariamente puede ayudar a mantener la calma en situaciones estresantes.
  • Ejercicio físico: El ejercicio regular libera endorfinas, lo que puede mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad. Mantener una rutina de ejercicio puede ser beneficioso para aquellos que luchan contra la onicofagia relacionada con el estrés.
  • Yoga: El yoga combina el movimiento físico con la relajación mental y la respiración consciente. Esta práctica puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la autoconciencia.

La elección de la técnica de relajación dependerá de las preferencias personales de cada individuo. Lo importante es encontrar una técnica que funcione y practicarla de manera regular para reducir la ansiedad que puede llevar a la onicofagia.

4. Apoyo familiar

Obtener apoyo de amigos y familiares puede ser útil en la eliminación de este hábito.

Odontóloga - Directora Clínica Licenciada en Odontología por la Universidad Europea de Madrid. Máster oficial en Endodoncia Avanzada, Universidad Europea de Madrid. Diplomada en Cirugía Bucal, Universidad Complutense de Madrid.

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