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La lengua es un órgano muscular ubicado en la cavidad bucal que desempeña un papel fundamental en diversas funciones vitales, incluyendo la masticación, la deglución, el habla y la percepción del gusto. Este órgano extraordinario está compuesto por diferentes partes con estructuras y funciones específicas que trabajan en conjunto para llevar a cabo estas importantes tareas. En este artículo, exploraremos las diferentes partes de la lengua y sus funciones. ¡Sigue leyendo!

¿Qué es la lengua?

La lengua es un órgano muscular ubicado en la cavidad bucal de los seres humanos y otros vertebrados. Es una estructura móvil y flexible que se extiende desde la parte posterior de la boca hasta la garganta. 

La lengua está formada por músculos esqueléticos recubiertos por una membrana mucosa, y está dividida en varias partes y regiones con funciones específicas. Este órgano desempeña un papel crucial en funciones vitales como la masticación, la deglución, el habla y la percepción del gusto. 

Además, la lengua es una parte integral del sistema estomatognático, que incluye los dientes, las encías, el paladar y otras estructuras relacionadas con la boca y la garganta. La lengua también cumple una función importante en la limpieza de la boca al ayudar a mover los alimentos y la saliva durante la masticación y la deglución, y es un componente esencial en la producción de sonidos para el habla.

Partes de la lengua

La lengua, un órgano crucial para diversas funciones bucales y fisiológicas, presenta una estructura compleja compuesta por varias partes diferenciadas que desempeñan roles específicos. Este órgano cuenta con una base sólida conformada por el hueso hioides, la membrana hioglosa y el septum medio, que sostienen los músculos linguales, permitiendo su movilidad esencial para funciones como la masticación y la deglución.

Al examinar detenidamente la estructura de la lengua, podemos identificar cinco áreas distintas:

  • Cara superior: esta parte de la lengua está cubierta por una membrana mucosa que alberga diversas papilas gustativas, responsables de detectar una amplia variedad de sabores.
  • Cara inferior: situada en contacto con el suelo de la boca, esta área incluye el frenillo lingual, que controla los movimientos de la lengua, así como los orificios de salida de las glándulas salivales submandibulares y sublinguales.
  • Bordes linguales: estos bordes, en contacto con las arcadas mandibulares, están diseñados para filtrar bacterias y otras partículas dañinas.
  • Base de la lengua: conectada con los músculos milohioideos, genihioideos y el hueso hioides, esta parte también se relaciona con la epiglotis a través de los pliegues glosoepiglóticos, esenciales para funciones de la deglución.
  • Punta lingual o vértice: es la parte más distal de la lengua y juega un papel crucial en el proceso de saborear los alimentos y en la articulación del habla.

Funciones de la lengua 

La lengua es un órgano sensorial fundamental en el cuerpo humano, y su función trasciende más allá de simplemente saborear alimentos. Si bien es cierto que las papilas gustativas situadas en la cara superior de la lengua son responsables de transmitir al cerebro la información sobre los distintos sabores de los alimentos, esta es solo una de las múltiples funciones que desempeña.

Además de distinguir sabores, la lengua cumple otras funciones vitales:

Percepción de texturas y temperaturas

Las papilas filiformes, presentes en la lengua, no solo detectan sabores, sino que también son sensibles a la textura y temperatura de los alimentos que ingerimos. Esta información táctil nos ayuda a discernir entre alimentos blandos, crujientes, calientes o fríos, contribuyendo así a una experiencia sensorial completa durante la alimentación.

Seguridad alimentaria

Contrario a lo que se piensa comúnmente, la capacidad de la lengua para distinguir los sabores no solo tiene como objetivo proporcionar placer al comer, sino también alertarnos sobre posibles amenazas para nuestra salud. Por ejemplo, detectar sabores amargos puede indicar la presencia de sustancias tóxicas o en mal estado, lo que nos permite evitar consumirlas y proteger nuestro organismo.

Función en el habla

La lengua es esencial para la articulación del habla, ya que desempeña un papel crucial en la formación de sonidos y en la movilidad necesaria para pronunciar palabras con claridad. La habilidad de mover la lengua de manera precisa y coordinada nos permite comunicarnos efectivamente y expresar nuestros pensamientos y emociones.

Sensibilidad táctil

Además de percibir sabores y texturas, la lengua es extremadamente sensible a estímulos táctiles. Esta sensibilidad nos proporciona información sobre la consistencia y estructura de los alimentos, ayudándonos a determinar su estado de frescura y calidad.

En resumen, la lengua es un órgano multifuncional que va más allá de simplemente saborear alimentos. Su sensibilidad táctil y su capacidad para percibir diferentes sabores y texturas juegan un papel crucial en nuestra experiencia alimentaria y en la protección de nuestra salud. Además, su función en el habla contribuye significativamente a nuestra capacidad de comunicación y expresión.

Más funciones de la lengua que no conocías

La lengua desempeña diversas funciones fundamentales que van más allá de simplemente saborear los alimentos. Además de esta función principal, existen tres funciones adicionales que son igualmente importantes y a menudo pasan desapercibidas.

En primer lugar, la lengua actúa como una guía hábil durante la masticación al dirigir los alimentos dentro de la cavidad oral y facilitar su trituración. Una vez que los alimentos han sido debidamente descompuestos en pequeños trozos, la lengua forma el bolo alimenticio y lo orienta hacia el inicio de la faringe, dando inicio así al proceso de deglución.

En segundo lugar, los movimientos linguales posibilitan la succión, permitiendo la ingestión de líquidos y la articulación de los distintos fonemas que componen el habla. Es gracias a estos movimientos lingüísticos precisos que podemos pronunciar correctamente los sonidos del lenguaje y comunicarnos efectivamente.

Por último, la lengua también desempeña un papel importante en la función del conocido anillo linfático de Waldeyer. Este anillo está compuesto por estructuras formadas por tejido linfoide localizadas en la faringe. Su función es captar los agentes patógenos que ingresan a nuestro organismo a través de la boca y la nariz, procesarlos y desencadenar una respuesta inmune adecuada.

Patologías de la lengua

Cuando se trata de identificar las afecciones relacionadas con la lengua, podemos clasificarlas en dos categorías principales: las patologías que afectan directamente a la lengua y aquellas que pueden indicar problemas de salud en otros órganos del cuerpo.

Patologías que afectan a la lengua

  • Alteraciones en el tamaño de la lengua: estas alteraciones pueden ser indicativas de problemas de desarrollo. Entre las anomalías más comunes se encuentran:
  • Aglosia: extremadamente rara, implica la ausencia total de la lengua.
  • Microglosia: caracterizada por una lengua más pequeña de lo normal, lo que puede afectar el habla y la ingestión de alimentos.
  • Macroglosia: más común, se refiere a una lengua anormalmente grande, lo que puede dificultar la pronunciación y la alimentación. Además, puede ser un síntoma de enfermedades como la diabetes o estar asociada a síndromes como el de Beckwith-Wiedemann o el síndrome de Down.
  • Problemas relacionados con el sentido del gusto: estas afecciones incluyen la ageusia, que implica una pérdida total del sentido del gusto, y la disgeusia, que causa confusión en la percepción de los sabores.
  • Enfermedades de origen infeccioso: entre estas se encuentran la leucoplasia vellosa, la candidiasis oral y el liquen plano oral, que pueden causar lesiones en la lengua y alteraciones en su aspecto.

Patologías que indican otros problemas de salud

  • Dificultades para mover la lengua: estas dificultades pueden ser señales de problemas neurológicos que requieren evaluación inmediata para descartar patologías vasculares, cerebrales o cardíacas.
  • Hinchazón de la lengua: generalmente causada por infecciones dentales, problemas de las encías o infecciones orales, esta hinchazón puede indicar problemas subyacentes en la cavidad oral.
  • Presencia de llagas o heridas en la lengua: estas lesiones, si no remiten rápidamente, deben ser evaluadas por un especialista para descartar condiciones más graves como el cáncer oral.

La lengua desempeña un papel vital en la masticación, deglución y habla, y su salud bucal es esencial para el bienestar general. Ante cualquier alteración persistente, es fundamental consultar a un especialista para obtener un diagnóstico preciso y descartar posibles problemas de salud más graves.

Odontóloga - Directora Clínica Licenciada en Odontología por la Universidad Europea de Madrid. Máster oficial en Endodoncia Avanzada, Universidad Europea de Madrid. Diplomada en Cirugía Bucal, Universidad Complutense de Madrid.

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